¿Cómo mantener y limpiar tu calefactor para un uso prolongado?

Los calefactores son estufas que necesitan un mantenimiento adecuado para funcionar correctamente y prolongar su vida útil. Para que veas lo fácil que es, desde Tromen te traemos una guía experta sobre cómo limpiar y mantener tu calefactor.

1. Limpieza de cenizas

¡No pongas las cenizas a un costado! Es muy importante adquirir el hábito de retirar las cenizas de la salamandra después de usarla. Por supuesto, asegurate de que el metal esté frío antes de empezar.

Es ideal usar herramientas de metal como palas y baldes para juntar las cenizas y brasas, por si todavía no están completamente frías. Siempre es mejor prevenir al máximo el riesgo de incendios.

Para la limpieza más profunda de la cámara de combustión podés usar un cepillo de cerdas duras para sacar todo el hollín adherido al piso y la pared.

2. Limpieza del vidrio

Los calefactores a leña pueden acumular hollín en el vidrio, lo que reduce la visibilidad, pero afortunadamente limpiarlo es muy sencillo.

Primero que nada, el calefactor debe estar apagado y en frío.

Para limpiar el vidrio podés usar un limpiavidrios, el cual contiene un líquido alcalino desarrollado para la limpieza de vitrocerámicos.

Aplicá el producto en ambas caras del vidrio y después pasá un paño o papel mojado para remover la suciedad. Por último, pasá papel seco sobre el vidrio para secarlo y no dejar marcas.

3. Mantenimiento del conducto de humo

Además de la limpieza diaria, es recomendable realizar una limpieza más profunda periódicamente, especialmente si la salamandra no se usa durante un tiempo. Esto incluye verificar la integridad de las juntas y revisar el conducto de humo para asegurarse de que no haya obstrucciones.

El conducto de humo puede acumular creosota (un compuesto químico que se genera cuando se quema madera o carbón), lo que podría obstruir el flujo de aire. Es recomendable limpiar el conducto al menos una vez al año para eliminar cualquier residuo que pueda afectar la eficiencia de la salamandra.

4. Cuidado de las partes exteriores

Limpiar el exterior del calefactor a leña es lo más simple. Podés hacerlo con un paño húmedo y un cepillo para las manchas más difíciles.

6. Mantenimiento preventivo

Es tan importante limpiar el calefactor cuando lo usas como cuando no. Es por eso que es esencial hacer un mantenimiento preventivo al final de la temporada invernal.

Esto incluye la limpieza completa de la cámara de combustión, la revisión de las partes móviles y la inspección del sistema de escape de humo.

Por último, el uso de leña seca y de buena calidad es fundamental para el correcto funcionamiento de un calefactor. La leña húmeda no solo va a ser mucho menos eficiente y más difícil de prender,  sino que también va a producir humo en exceso y va a acumular mucha más creosota.

La combustión incompleta de leña húmeda o de mala calidad deja más cenizas y residuos que deben limpiarse con más frecuencia.

Con estos cuidados, tu calefactor va a estar siempre en perfectas condiciones, asegurando un calor constante y seguro en tu hogar.